jueves, 4 de noviembre de 2010

JORNALEROS.COM - RAFA

Rafa es un falso taxista, en realidad es un jornalero del volante, cuando las circunstancias lo permiten, se levanta muy temprano para esperar a sus "afortunados clientes". Los años y los golpes de la vida lo han transformado. Hoy por hoy es cuasi honesto. Ha pasado gran parte de su estadía en este país de contradicciones, trabajando como conductor de taxi sin mayores sobresaltos. Todos los días carga unas cuantas libras de historias que lleva consigo para entregarlas antes de media noche en medio de ese lenguaje embrollado de barrio. Lo sabe casi todo en el arte de la "escapatoria social" que significa manejar un auto con más independencia que su vida misma. Tiene tres hijos (aunque uno es “entenado”, como él dice). 

 Desde que tenía catorce años en su natal Santiago de Macorís “donde los menores no trabajan en una moto por necesidad, si no por prestigio social”; conoce casi todo de: sistema de arrastre, bujías, válvulas, alternadores y todo lo que el “Junker” le puede proporcionar. Cada vez que le roban alguna pieza o que su economía no le permita, acudirá a Newark, donde hallará las piezas que necesita. A veces se entrega al “desorden” cuando el día no ha sido suficientemente bueno para solventar una escapadita de domingo por la noche hacia las calles oscuras de la ciudad.

Rafa a pesar del tiempo aún no sabe los alcances del reglamento de tránsito de este estado, pero igual  participa cuando puede movilizando a distraídos pasajeros por la Elizabeth Ave. El no tiene Medallón (permiso para circular como transporte público) ni licencia para tal fin, pero "eso" para él no es relevante.
Cuando bebe algunas latas de cerveza se siente con la misma autoridad que el policía. Piensa que a los oficiales los puede coimear (sobornar) por no tener su medallón. Conduce por las calles ganándole pasajeros al bus de la línea veinticuatro "A" y se ríe del miedo de las señoras que lo observan cuando es pillado en situación de piratería, en realidad no lo miran a él, si al grupo que lo señala como infractor, pero él actúa como si las circunstancias no le importaran y arremete con el auto cada espacio que le sirve para huir, golpeando y molestando la tranquilidad y seguridad de sus asustados pasajeros.

  A pesar de todo es feliz por un momento. Por la noche cuando hay juego de béisbol siempre termina escuchando merengue, bachata y  disfruta de los tres cuartos de alcohol químico que lleva en sus venas. Luego se queda dormido por un momento hasta despertar casi de madrugada, a esas horas suele darse una vuelta con su auto color amarillo con las ventanillas abiertas haciendo volar el cabello de alguna vecina que se atreve a subir al coche, lo hace a toda velocidad como si se tratase de Michael Schumacher de las Atenas de Elizabeth al que solo le quedan cinco dólares para el combustible del día, el cual habrá transformado la alegría del paso, para convertirlo en trabajo.

Rafa es mi vecino, uno de la media docena que existen por el “barrio”, debe ser el más tranquilo porque al menos vuelve alguna noche al apartamento y atiende con mucha diligencia el desayuno popular al cual ha incluido a su familia por supuesto; hasta hace a veces de feligrés ocasional en la parroquia los domingos, obviamente en horario para los latinos. También ha tenido que dormir en el asiento trasero durante casi dos meses porque no reunió la cantidad de dólares para la renta.

Dicen los vecinos que es un buen padre ya que le ven paseando y cargando "cuando esta sobrio" a su última hija, una pequeña tan delgada que pareciera que pudiera quebrarse, señal inequivoca de lo pesado que puede ser conducir el auto en tiempos de crisis y donde todo mundo hace lo que puede para existir y siguiera atender alguna necesidad de los vástagos.

 No es viejo, tendrá unos cuarenta y cinco años, pero lo confunden con el abuelo de su pequeña, se ríe, porque si algo sabe hacer Rafa, es reírse con ganas de todo lo que le sucede en la vida aunque contradictoriamente aumente sus arrugas. "Eso" no le interesa porque sabe que no estará dentro de poco para no cargar el peso que significa no saber que le depara cada día.

Creo que me mira con respeto porque cree que soy periodista, de repente es miedo o vergüenza de tener un vecino: “chismoso" como él y su mujer con “ternura”, me llaman.
A veces… ellos quieren que les “cuente la última”,  solo lo hago para que piensen que soy el alzado que empieza a llegar al barrio. Hablo y hablo sabiendo que no todo llegará a convencerlos, a veces exagero para picarlos pero no encuentro una respuesta que nos lleve a otro tema. La crisis es  sin duda un tema de su especialidad, amén de otras contrariedades, "eso" significa que se van a involucrar un poco más en cualquier problema y "eso" será motivo para protestar. Por "eso", estas últimas elecciones del miercoles 03 de noviembre para elegir senadores y gobernador del estado de New Jersey no ha sido la excepción.

-Rafa, vas a ir directo a la cárcel si manejas ebrio y te accidentas- le digo,
-yo no-, dice
-porque nunca manejo borracho, podré ser borracho, pero en mi casa o con mis amigos- dice.

-Pero si no tienes tu licencia de conducir para servicio público te van a quitar el auto y lo van a internar- le digo, para hacerlo entrar en razón.
-No, no creo, porque mis papeles están en regla y hasta certificado de certificación tengo-.

-!Ah!, ya sé rafa, pero si haces la ruta de la Elizabeth Ave. te van a multar con mil dólares- sentencio.
-No pasa nada primo- replica.
-Tengo que hacerlo, si no de donde sale el dinero para los “biles”; y si me pillan alguna vez, la policía no me va a poner tickets porque antes yo me le voy a adelantar-.
- Una cosa -pregunta:
 -¿ese reglamento que dices, es también para los ciudadanos? -
-Si- le contesto.
- Pero también para los menores de edad- me interroga.
-Los menores de edad no pueden manejar- respondo.

-La ley no hace distinciones- vuelvo a ironizar
- pero en serio- me insiste,
- por ejemplo, también se aplica a las autoridades o a los autos con lunas oscuras-.
- No joda vecino- dice,
-si es así entonces continuo manejando porque tendré trabajo ya que nadie podrá hacerme la competencia, eso creo, pero mejor sigamos hablando de la serie mundial de Beisbol.
                                                                      Arturo Ruiz
                                                                   Noviembre, 2010